La emoción de la casta, el poder y la gracia de la terna y la pica en La Maestranza de un torero de Zaragoza (Video)

16 de abril de 2026/Pablo López Rioboo/Foto: Procuna

Un encierro de Santiago Domecq se lidiaba hoy en la Plaza de Toros de Sevilla para la quinta de abono en el coso del Baratillo; hacían el paseíllo Miguel Ángel Perera, David Galván y Aarón Palacio.

Perera somete la gran embestida de un ‘Tallista’ primero que mereció los honores de la vuelta al ruedo, y le pasea la oreja

Se gustó de salida Perera ante el primero de la tarde, astado que embistió con buen son en el recibo a la verónica del pacense. De gran cadencia fue el quite por tafalleras del extremeño ante un animal que colocó la cara con gran ritmo tras un tercio de varas donde se le midió el castigo. Entró en escena Galván, el cual dejó un cadencioso quite a la verónica, con el animal buscándola con un ritmo sostenido. De hinojos se plantó en el centro del anillo para cambiarse al animal por la espalda. Sin levantarse, cinceló una tanda en redondo, llevando al animal imantado a la pañosa. Se ralentizó este ‘Tallista’, astado que nunca se cansó de embestir. Le dio distancias para lucir a un ejemplar agradecido al sometimiento. Muy por abajo llevó la entregada embestida del de Santiago Domecq, animal con el que se encajó en muletazos hasta el final. Al natural tuvo menor disparo, sin que su embestida estuviera exenta de clase. Acertó en terrenos y alturas. Le dio tiempo al astado para que tomara aire. Tras dejar varios naturales de figura vertical y zapatillas asentadas, volvió al toreo en redondo. Vimos al Perera de las grandes tardes, un torero en sazón con un animal bravo y repetidor que no rehuyó una embestida. Labor larga que nunca perdió intensidad, esa que caló desde el principio en unos tendidos que disfrutaron de la incansable bravura de ‘Tallista’ y la profundidad en el muletazo de Perera. Tras una estocada en buen sitio, le fue concedida una oreja —tras petición de la segunda— de un astado que mereció más que la ovación con la que lo despidieron camino del desolladero.

Galván se encaja al natural con el enclasado segundo y le pasea la oreja

Le costó salirse de los vuelos al segundo, astado de Santi Domecq, al que Galván lanceó con prestancia a la verónica en un saludo de su personal concepto. Resolutivo anduvo Palacio en su turno de quite ante un animal que tendió a hacer hilo en los lances por chicuelinas. Tuvo prontitud este ‘Malalengua’, tanto en el tercio de banderillas como con la muleta, de ahí que Galván le diera distancia en una serie posterior a un inicio por alto. Le corrió la mano el gaditano en series de toreo en redondo, en las que intentó limar el tornillazo que este daba al final de cada tanda si no venía enganchado. Tuvo exigencia el animal, que tendió a embestir a dos velocidades si no venía pulseado. Al natural dejó otros tres muletazos de fino compás, donde quizás faltó un punto de mayor expresión. Pese a que por ese pitón el animal tenía menos acometividad y emoción, mostró un punto más de clase, que aprovechó David para dibujar otro manojo de naturales antes de un torerísimo final de faena por bajo, con varias trincheras de cartel. Si bien es cierto que a la faena le faltó un punto de reposo, la estocada con la que enterró el acero fue suficiente para pasear la oreja de un animal con virtudes, ovacionado también en el arrastre.

Ovacionada la entrega y el buen concepto de Aarón Palacio ante la exigente embestida del repetidor tercero

Por faroles recibió Aarón Palacio al tercero, un toro largo y con cuello al que lanceó con inteligencia el aragonés. Si bien es cierto que le faltó perderle un paso, dichos lances llegaron mucho al tendido por la emoción que transmitía el animal. Por chicuelinas al paso lo llevó al caballo en un tercio de varas donde empujó con clase este ‘Clérigo’. Entró en su turno de quites Perera para dejar un ramillete de chicuelinas, con el toro acudiendo pronto al cite, destacando el cadencioso cierre con el animal colocando la cara con clase. Repitió con codicia el de Santiago Domecq en la primera serie en redondo de Palacio, quien ya había dejado un par de muletazos por alto de gran donaire y un pase de pecho en el inicio del trasteo. Toreó tanto dentro como fuera de la cara del toro; le dio sus tiempos y la distancia indicada en otra serie en redondo, donde buscó pulsear la embestida, no siempre consiguiendo que los muletazos tuvieran esa cadencia necesaria para que el animal la siguiera con clase. Volvió al natural para cincelar un ramillete de muletazos con la figura encajada y el mentón en el pecho. Hundió las zapatillas en la arena en pasajes en los que buscó torear con todo el cuerpo. A mitad de faena le sorprendió el animal y a punto estuvo de echárselo a los lomos, volviendo este a la cara sin acusar el desarme. Nunca perdió el celo este ‘Clérigo’. Si bien es cierto que la labor de Aarón tuvo buena predisposición y momentos de interés, le faltó mayor reposo en una faena donde los muletazos no fueron siempre uniformes ante un toro que pedía mando y sometimiento. Tuvo la posibilidad de pasear una oreja, pero una estocada algo perpendicular y atravesada le obligó a usar el descabello, siendo finalmente ovacionado.

Perera dosifica la repetidora y enclasada embestida de un cuarto que fue perdiendo fuelle conforme avanzó su labor

Tuvo cuajo el cuarto, animal acucharado de cuerna que no acabó de entregarse en el saludo capotero, algo que sí haría en su paso por el caballo al empujar fijo con los dos pitones. Acometió con galope en un tercio de banderillas donde colocó la cara y fue hasta el final en el capote de su lidiador. Pronto y en la mano. Perera se puso a torear en redondo, dándole distancia a un toro que todo lo hizo con suma clase. Lo empapó de muleta para llevar largo y hasta el final a un ejemplar al que le cambió las alturas para apretar o aliviar su embestida según lo requiriera el astado. Pulseó Perera a este ‘Chistoso’, toro al que templó en cada muletazo en redondo. Al natural le faltó un punto de largura en su viaje, tendiendo a quedarse más corto. Volvió a la mano derecha para buscar alargar la embestida de un ejemplar que, poco a poco, se fue apagando hasta costarle un mundo repetir con la entrega con la que lo había hecho antes. Porfió el extremeño, pero el toro ya tenía poco empuje, pese a seguir mostrando nobleza. Se fue a por la espada para dejar una estocada de libro —en su colocación—. Se tragó la muerte un animal que, al igual que sus hermanos, sería ovacionado en el arrastre. Mismo premio que obtuvo un Perera que echó una interesante tarde de toros hoy en La Maestranza.

Galván se ve obligado a abreviar tras acusar problemas en los cuartos delanteros un quinto con virtudes

Enmorrillado, largo y hondo fue este quinto, un animal algo ensillado de lomo, pero con cuello para descolgar. Toro que acometió con repetición al capote de Galván en un saludo con mayor intención que lucimiento. Tras su paso por el jaco —se fue entre palmas Daniel López—, entraría en su turno de quites Aarón Palacio, quien no acabó de cogerle el ritmo al pronto astado de Santiago Domecq. Animal que apoyó mal en el comienzo del trasteo del gaditano, perdiendo las manos y obligando a Galván a no apretarse con él. Quiso más que pudo este ‘Descosido’, teniendo siempre la intención de humillar pese a su descompuesta embestida. Galván sabía que, si le apretaba, este se daría de bruces en el albero; pero si lo llevaba a media altura, decía poco en su embestida. Al natural tampoco tomó vuelo un trasteo donde se pudo apreciar el buen ritmo del toro y las formas de un torero que vio cómo tenía que abreviar ante la imposibilidad de ligar los pases. Tras enterrar el acero, se fue resignado y apesadumbrado al callejón, viendo cómo se quedaba sin toro a las primeras de cambio. Palmas.

Oreja al toreo roto de Aarón Palacio ante el interesante sexto

Despertaron los tendidos con el saludo capotero de Aarón Palacio al colorado que hizo sexto, animal al que lanceó con sumo gusto a la verónica en un saludo donde buscó siempre torear con la cintura y las muñecas. Tras abandonar el ruedo las cabalgaduras, fue el turno para los hombres de plata, tercio en el que banderilleó con gran seguridad Mambrú. Puso la plaza en pie Aarón con un primoroso inicio de rodillas, donde dejó unos ayudados por alto de gran composición y ajuste, rematados con una trinchera al ralentí. Se le vio más asentado y con las ideas más claras que en el tercero, llevando al toro siempre pulseado. Al natural crujió la plaza en una serie donde enganchó la embestida muy adelante para soltarla tras la cadera. Se olvidó del cuerpo para torear con el alma, dejando naturales a cámara lenta ante un toro que colocó la cara haciendo el avión si venía enganchado y sometido. Aguantó miradas y algún que otro parón, demostrando que, además de torear realmente bien, tiene el corazón a prueba de bombas. Labor intensa que no bajó al tomar nuevamente la mano derecha, pitón por el que se durmió en muletazos donde puso el alma en cada uno de ellos. Aderezó su labor con unos remates muy toreros, esos que llevaron el sello de un espada diferente, un diestro que en su tercera comparecencia en esta plaza ya suma cuatro orejas en su esportón. Conquistó Palacio a esta plaza con ese toreo en redondo donde no hay ventajas. ¡Qué bien torear Palacio! Nadie discutió la oreja con la que se premió su labor, sin duda la de mayor peso de lo que llevamos de temporada. Una cerrada ovación despidió a ‘Cumbreño’, otro de los toros importantes de la tarde al que el aragonés toreó sumamente bien.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Quinta de abono. Corrida de toros. Dos tercios de entrada.

Toros de Santiago Domecq. Todos lucieron divisa negra. Correctos de presentación pese a su desigualdad. Destacaron los lidiados en primer, segundo y sexto lugar.

Miguel Ángel Perera, de azul celeste y oro con cabos negros: oreja con petición de la segunda y ovación.

David Galván, de tabaco y oro: oreja y palmas.

Aarón Palacio, de marino y oro: ovación y oreja.

 

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