Escribano pasea premio y Román lo pierde por el acero en la ‘miurada’ de cierre de la Feria de Abril (Video)

26 de abril de 2026/Pablo López Rioboo

Un asentado Escribano deja pasajes de interés ante el primero de la tarde

Se fue a la puerta de chiqueros Escribano a saludar a ‘Desterrado’, astado que, tras salir suelto nada más pasar por la jurisdicción del de Gerena, saltó al callejón, provocando instantes de miedo entre los presentes. Amagó dos veces más con querer volver a abandonar el ruedo; afortunadamente, todo quedó en eso, en una intentona. Se gustó Manuel a la verónica, llegando incluso a humillar por el pitón derecho. Pero ese salto al callejón mermó a un astado que perdió las manos en varias ocasiones. Tras su paso por el jaco, anduvo fácil y resuelto el sevillano con los palitroques, dejando un último al violín que llegó mucho a los tendidos. Tuvo prontitud este abreplaza, un animal al que le costó humillar en las telas del sevillano. Al natural tuvo mayor recorrido, humillando en el primer tramo del muletazo, pero saliendo con la cara alta. Acertó Manuel en terrenos y alturas para, poco a poco, ir exigiendo —o aliviando— al animal. Volvió al pitón derecho, ese por el que siempre vino dormidito, teniendo Manuel que fijarlo en la muleta para que, al menos, pasara. Cierto es que tuvo nobleza y que no se quiso comer a nadie, pero su embestida —en ocasiones por dentro— y esas miraditas que daba al llegar al embroque pesaban mucho. Anduvo fresco de mente y muy solvente un espada que siempre buscó alargarle el muletazo para que no se volviera sobre las manos. Su tanda más maciza vino en las postrimerías, momento en el que le cinceló varios naturales con el toro tomándola por abajo. Volvió a esa mano, pero el toro ya tenía medias embestidas, llegando celoso a frenarse antes del embroque. Tras enterrar el acero, saludó una ovación desde el tercio tras una leve petición de oreja.

Silenciado Pepe Moral con un segundo bis que acabó orientándose

También se fue a la puerta de chiqueros Pepe Moral, quien tuvo que esperar casi un minuto a que el agalgado y voluminoso astado de Miura se percatase de su presencia. Aguantó impávido, con las dos rodillas clavadas en tierra, hasta que pudo soltar la larga cambiada. Le quiso ganar siempre un paso a la verónica, dejando un recibo de gran intensidad, pero el toro perdió varias veces las manos, siendo devuelto en el mismo tercio de varas.

Se volvió a poner en la puerta de chiqueros, en palaciego, como si nada hubiera pasado. Se le frenó el animal y, una vez realizada la larga, este perdió el capote. Se repuso y volvió a la cara del astado para dejar un cadencioso recibo a la verónica, jugando muy bien los brazos y buscando templar la pastueña embestida de «Gallero». Se le midió el castigo en el jaco antes de entrar Moral en su turno de quite. Ya en el tercio de banderillas, destacaría la actuación de un Juan Sierra que saludó montera en mano —desde dentro del callejón— tras un gran par de banderillas. Tuvo franqueza y humillación este sobrero, un animal de templada embestida al que Pepe Moral buscó siempre torear con sumo temple, pese al molesto viento. Pese a la predisposición del torero, el animal poco a poco fue acortando su viaje, llegando incluso a quedarse debajo en la segunda tanda. Por el lado izquierdo tampoco acabó de emplearse, quedándose corto y frenándose. Se puso muy complicado conforme avanzó la faena, orientándose y no poniendo las cosas fáciles en la suerte suprema. Toro que no permitía andarle por la cara y con el que debías estar certero con la espada. Tras enterrar el acero, fue silenciado.

Román se deja con la espada el triunfo tras una gran faena al importante tercero de Miura.

Muy en tipo de la casa estuvo el amplio tercero, toro que no se empleó en el recibo capotero de un Román que lo llevó siempre a media altura para no quebrantarlo. Se le midió el castigo en varas en un tercio en el que acudió desde la media distancia al jaco, empujando con franqueza. Tras dejar Escribano un quite por chicuelinas, fue el turno de los hombres de plata de la cuadrilla del valenciano. Brindó Román al respetable una labor que comenzaría junto a los tendidos 2 y 4. Al igual que en el toro anterior, molestó el aire, algo siempre perjudicial, pero que en este tipo de toros aumenta exponencialmente. Se fue largo este «Lamparillo», canalizando en la muleta su franca embestida. Sonaron los acordes de «Juncal» mientras Román se echaba la muleta a la zurda. Fue una tanda corta, pero en la que templó la humillada y enclasada embestida de este cárdeno que hizo tercero. Volvió al toreo en redondo en otra tanda que llegó rápidamente a los tendidos. Se la dejó siempre puesta y tiró de un toro con virtudes. Toro este con largo viaje, aprovechando esta cualidad Collado para intentar soltarlo atrás. Alternó los dos pitones. La serie al natural volvió a estar presidida por el temple y, luego, en redondo, cerró su labor con muletazos en los que canalizó la embestida de este gran toro de Miura. Acertó en terrenos y alturas, buscando el toreo ligado y templado, por encima de efectismos. Labor que nunca perdió intensidad ante un toro importante, que sacó gran fondo y no se aburrió en ningún momento, tomando la pañosa con ritmo y entrega. Toro de triunfo grande al que Román acabó pinchando, esfumándose la posibilidad de tocar pelo. Tras ser ovacionado en el arrastre este importante «Lamparillo», Sevilla obligó a salir a saludar al valenciano.

Escribano se templa con el enclasado cuarto y le pasea una oreja

«Montesino» llevaba por nombre el castaño cuarto, ejemplar del hierro de la A con las dos asas, al que recibió en la puerta de chiqueros el de Gerena. El toro también se frenó, pensándoselo un mundo antes de la larga de un espada que, tras levantarse, dejó un manojo de verónicas que calaron en los tendidos. Pero, cuando iba a abrochar su saludo capotero, el toro perdió las manos y arrolló al torero, quien pudo zafarse de este comprometido momento. Este fue otro animal medido de fortaleza, astado protestado al que se le dosificó el castigo en el caballo. Volvió a parear con soltura y eficacia un espada que conoce como nadie a este tipo de toros. Tras un par al quiebro en el que únicamente dejó un palo, volvió a sentarse en el estribo y, una vez levantado, dejó —esta vez sí— los dos palitroques. De gran verdad y exposición fue este último par, ese que acabaría poniendo al público en pie. Se fue hasta el centro del ruedo para dejar un inicio de faena en el que se cambió el toro por la espalda. Humilló este «Montesino» en las telas del sevillano, espada que buscó pulsear una embestida con calidad, aunque algo sosita. Tuvo prontitud, se vino de largo, disfrutando Escribano de un astado que mostró gran nobleza. Al natural, el toro mantuvo sus virtudes, aliviándolo Manuel cuando el animal lo requería. Le dio sus tiempos, buscó torearlo con los vuelos, llegando incluso a «gatear» este astado de Miura. Colocó la cara y fue hasta el final, si bien es cierto que ese punto de falta de fortaleza le restaba un punto de emotividad a sus embestidas. Consciente de que el toro no iba a aguantar el sometimiento ligado, apostó por muletazos de uno en uno ya en la fase final del trasteo. Consciente de que la faena había bajado enteros en sus dos últimas tandas, se fue inteligentemente a por la espada. Tras enterrar el acero, el toro cayó de forma fulminante a sus pies, yendo a parar a su mano la primera oreja de la tarde.

El quinto no da opciones a Pepe Moral, y es silenciado

En quinto lugar salió otro de los astados castaños de la tarde, ejemplar de nombre «Abutardo», que peleó de forma muy brava en el caballo montado por Francisco Romero, ovacionado este tras su gran actuación. Metió los riñones y empujó con franqueza en un tercio de varas que se vivió con emoción desde los tendidos. No fue fácil de lidiar, acortando su viaje y apretando hacia los adentros. Le anduvo por la cara Moral hasta sacárselo al tercio, junto al tendido 1. Toro reponedor, que siempre embistió con la cara por las nubes, sabiendo lo que se dejaba detrás. Al natural buscó alargarle el muletazo, pero por ahí tampoco hubo claridad. Volvió a la derecha en una tanda donde quiso siempre llevarlo muy tapado, pero el toro hacía tiempo que se había orientado, acortando su viaje y embistiendo al pecho. Cariacontecido por las nulas opciones del toro, se fue a por la espada para dejar un pinchazo, una estocada algo tendida y trasera y un golpe de verduguillo.

Román porfía con un sexto que no dio opciones de lucimiento.

Acucharado de cuerna fue el sexto y último de la Feria de Abril, un animal que no se entregó en el capote del valenciano, espada que volvía a Sevilla tras la oreja cortada el pasado año. Tras empujar con un único pitón, descabalgó al piquero al levantar al jaco por su parte trasera, haciendo que este perdiera el equilibrio. Más allá del tercio colocó Román a este «Palillero», animal que, tras arrancarse con un tranco sostenido, empujó con franqueza con un único pitón en un tercio de varas en el que salió ovacionado Chocolate. Brindó Román a José María Garzón el animal que cerraba la tarde, un astado al que siempre había que llevar muy tapado. Pese a la porfía del valenciano, el toro siempre embistió con la cara a media altura y sin emplearse, pensándoselo un mundo en cada arrancada. Al natural tampoco quiso buscar los vuelos un animal con clara tendencia defensiva. No fue toro para el lucimiento, quedándose corto y viniendo siempre fruto de la inercia. Fruto de una arrancada desordenada, embistió al pecho, estando a un tris de llevarse a Román, que en ese momento estaba a merced de este cierraplaza. Metió la espada al primer intento, dando así rúbrica a una labor en la que estuvo por encima del astado de Miura. Una vez retirado el animal del ruedo, se le obligó a saludar al torero valenciano.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Corrida de toros. Última de la Feria de Abril 2026.

Toros deMiura, el segundo como bis.

Manuel Escribano, de verde manzana y oro: ovación y oreja.

Pepe Moral, de blanco y oro: silencio en ambos.

Román, de celeste y oro: ovación y silencio.

CUADRILLAS: Se desmonteró Juan Sierra tras parear al segundo bis.

 

Top