Rey en su regreso: Roca corta cuatro orejas y Morante también deja su aroma en su vuelta en Jerez

15 de mayo de 2026/Pablo López Rioboo

Jerez de la Frontera acogía, este viernes, la segunda corrida de la Feria del Caballo, en la que se lidiaban toros deJandilla paraMorante de la Puebla y Roca Rey, que reaparecían de sus cornadas en Sevilla, y Sebastián Castella completando la terna. Roca Rey cortó cuatro orejas, mientras Morante se fue de vacío por culpa de la espada, después de una acompasada faena al primero. Castella por su parte sumó una oreja del quinto.

La espada deja en ovación la templada y acompasada faena de Morante al primero de Jandilla

Abrió la tarde un astado de Jandilla con nobleza por derechas, pero al que le faltó un punto mayor de clase por zurdas. Tras dejar varios lances de su personal concepto, se le midió el castigo en el jaco, llegando al tercio de banderillas manteniendo su movilidad. Brindó José Antonio a uno de los hijos de Rafael de Paula antes de dejar un primoroso inicio por bajo, con ese sello del torero jerezano. Embarcó en su muleta al de Jandilla en muletazos en redondo, donde siempre llevó al toro metido en la panza de la muleta. Se gustó José Antonio en pasajes ya en el tercio, pese al molesto aire reinante esta tarde. Al natural le costó algo más al animal venido de Don Tello; pese a ello, el sevillano cinceló naturales de gran cadencia y sentido del temple. No acabó de romper una labor que hubiera sido premiada con la oreja de haber metido la espada al primer intento. El cigarrero acabó saludando una ovación tras una labor medida, en la que siempre buscó torear a favor a un toro medido en su raza.

Castella también se deja con la espada la oreja del buen segundo de Jandilla

Se movió de salida el burraco que hizo segundo, animal al que Sebastián Castella lanceó con parsimonia a la verónica antes de perder el capote e improvisar con dos largas a una mano. Empujó el de Jandilla al jaco antes de un variado y ajustado quite de Sebastián en la misma boca de riego. Llegaron mucho sus chicuelinas y tafalleras a unos tendidos que le premiaron con una gran ovación. Ya en banderillas se luciría José Chacón, quien saludaría montera en mano tras dos grandes pares. Por estatuarios comenzó su labor el francés, que dejó un inicio de enorme impacto en el que se gustó en muletazos de figura vertical y zapatillas asentadas. Acometió con clase y ritmo un animal que se ralentizaba cuando se le traía enganchado, algo que consiguió Sebastián de mitad de tanda en adelante. Al natural, al toro le costó algo más empujar por abajo, no acabando Sebastián de cogerle el aire por un pitón en el que había que llevarlo empapado en las telas; de lo contrario, tendía a picar por dentro. Volvió a la derecha para darle de nuevo impulso a su trasteo antes de irse a por la espada. Pero aquello que iba camino de trofeo quedó en una ovación tras pinchar hasta en dos ocasiones antes de meter la espada hasta los rubios.

Roca Rey desoreja al toro de su reaparición tras el grave percance de Sevilla

Salió con chispa el tercero de la tarde, otro toro bajo y armónico, pero al que le costó un mundo entregarse en el capote del peruano. Andrés Roca Rey intercaló verónicas con delantales, pero el de Jandilla tendía a embestir con la cara a media altura. Tras sacárselo más allá del tercio, volvió a intentarlo —esta vez con el capote algo más recogido—, pero el animal tendía a frenarse antes de llegar a la jurisdicción de su matador. Le vino bien el paso por el caballo para ahormar su embestida. Pese a salirse suelto en el primer lance, ya en el quite de Andrés este embistió con mayor son, queriendo colocar la cara por el lado derecho y yendo franco al cite. Tras saludar en banderillas Agustín de Espartinas, se postró de hinojos Andrés para pasarse por la espada al animal en un inicio volcánico, donde el toro estuvo a un tris de echárselo a los lomos. Le imprimió suavidad a la siguiente tanda en redondo, llevando siempre empapado de muleta a un toro con tendencia a querer salirse suelto, pero que empujó en los trastos. Al natural, el animal mantuvo ese defecto de querer irse, pero una vez fijado en las telas embistió con transmisión, humillación y largura a la muleta de un Roca Rey que anduvo inteligente y fresco de mente. Tras una nueva tanda a derechas, finalizó su labor con unas ajustadísimas manoletinas cambiándole el viaje al animal, rematada esta con un pase de pecho de pitón a rabo. No quitó el pie del acelerador el limeño, rubricando su intensa labor con una estocada casi entera, traserita y tendida. Tras un certero golpe de verduguillo, acabó paseando las dos orejas tras sonar un recado presidencial.

Morante apuesta por un cuarto que nunca se entregó y es ovacionado

Por chicuelinas recibió Morante de la Puebla al cuarto, otro toro al que le costó fijarse en los capotes. Todo lo hizo con su personal concepto: impávido, asentado y dejando que el toro girase —a media altura— en su cintura. Por el mismo palo llevó a este de Jandilla al jaco. Esta vez fueron un galleo alado, jugando con las muñecas y trayéndose al animal. Se gustó el cigarrero en dichos lances antes de rematar con una larga para poner al toro en suerte. No fue sencillo de banderillear, tendiendo este a esperar y apretar siempre hacia los adentros. Se la jugó Juan José Domínguez y para él fue otra de las ovaciones de la tarde. Pero este defecto no pareció mermar a un espada que salió muy decidido con un inicio por alto antes de una primera serie donde aguantó la genuina embestida del animal. Al natural también tendió a soltar la cara, algo que dificultó que los muletazos salieran limpios. No dio un paso atrás el sevillano en un trasteo de gran compromiso. Sabía que el animal no iba a tener ese fondo de clase, pero el sevillano se puso en el sitio para robarle varios naturales a media altura que calaron en los poblados tendidos. Se hundió en el albero y se la echó siempre al hocico para traerse la embestida toreada. Todo lo hizo a favor de un toro que siempre tendió a defenderse. Volvió a fallar a espadas, y pese a la ovación del respetable no quiso salir a saludar.

Castella pasea la oreja del encastado quinto

El quinto fue otro toro de Jandilla que se movió, aunque no siempre bien. Animal de desigual embestida al que había que hacérselo todo despacio y sin tirones. Vimos a Sebastián Castella decidido con el capote, pese a que al animal le costó empujar con clase por abajo. Tras pasar por el jaco y el tercio de banderillas, Sebastián se lo sacó rápidamente al tercio para dejar tres series correctas y pulcras, pero demasiado mecánicas. Le faltó alma a una labor en la que destacó un cadencioso y larguísimo cambio de mano. Por ambos pitones se le vio resolutivo a un diestro que dominó perfectamente las alturas y las distancias, pero que pecó de cierta frialdad y de mayor mando ante un animal exigente y con aristas que pulir. Pese a dejar pasajes que calaron en el público, se le vio más cómodo ya en la corta distancia, con el animal venido a menos. Se metió entre los pitones para volver a conectar con unos tendidos que valoraron todo lo bueno que hizo Sebastián con un animal exigente, un toro que pedía mando y asentamiento. Dejó media estocada en buen sitio, pero el animal se tragó la muerte en un claro gesto de bravura. Sonó un aviso antes de tomar el descabello, siendo premiado finalmente con una oreja de otro animal ovacionado en el arrastre.

Roca Rey desoreja al sexto tras una estocada de rápido efecto

Se fue a la puerta de chiqueros Andrés Roca Rey a esperar al sexto de la tarde, animal al que le soltó el capote a una mano antes de dejar varias verónicas acompañando la embestida del astado. Lances que luego intercaló con varias chicuelinas en un recibo muy jaleado por los tendidos.
Gritos de “¡torero, torero!” y palmas por bulerías para un espada que no escatimó ni un esfuerzo hoy en Jerez. Variado también fue su quite al cierraplaza, intercalando tafalleras con chicuelinas ante un toro con clara tendencia a salirse suelto, pero con emotividad en sus arrancadas.
Volvió a postrarse de hinojos el peruano en un inicio donde buscó embarcar en su muleta la embestida del animal venido de tierras pacenses. Pese a la predisposición y la porfía por limar las asperezas de este sexto, se le vio algo más atorado al peruano en un trasteo desigual.
Consciente de que su trasteo había bajado enteros, se metió entre los pitones del animal, algo que no acabó de gustar a una parte de los tendidos. Metió la mano con facilidad y le fueron concedidas dos orejas que no tuvieron el peso de las obtenidas en su primero.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Jerez de la Frontera (Cádiz). Corrida de Toros. Segunda de la Feria del Caballo 2026. No hay billetes.

Toros de Jandilla.

Morante de la Puebla, azul marino y oro, ovación y ovación

Sebastián Castella, rosa y oro, ovación tras aviso y oreja tras aviso

Roca Rey, azul marino y oro, dos orejas tras aviso y dos orejas

Saludó José Chacón en el segundo, Agustín de Espartinas en el tercero y Juan José Domínguez en el cuarto

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