Roca Rey impone su ley en Acho y sale a hombros junto a un gran Castella en el cierre de la Feria

Roca Rey impone su ley en Acho y sale a hombros junto a un gran Castella en el cierre de la Feria

1 de noviembre de 2026/Luis Miguel León/Foto: Agustín Carbone

La bicentenaria plaza de toros de Acho, en Lima (Perú), acogía este domingo, 1 de noviembre, la última corrida de la Feria del Señor de los Milagros 2026, con un atractivo mano a mano entre Sebastián Castella y Roca Rey, que lidiaban seis toros de Núñez del Cuvillo. El diestro peruano afrontaba su segunda comparecencia consecutiva en su tierra, después de actuar también en la corrida del sábado, en una jornada para la que se había colgado el cartel de «No hay billetes».

Así hemos narrado en directo lo sucedido en la plaza de Acho:

Se sale suelto el primero de la tarde pero Castella logra fijarlo en el capote para torearlo a la verónica con lances de buena factura, gracias a las maneras del diestro y a la buena acometida del toro. Brinda el torero francés a Roca Rey y va en dirección del ejemplar de Cuvillo, a la altura de los tercios, instrumentando pases por alto, cambiados por la espalda y el de pecho. Series de muletazos de trazo largo y templados por ambos pitones ante un toro que tiene mucha nobleza, destacando sobre todo las tandas de derechazos. Naturales citando de frente en el final de la faena, demostrando completo dominio sobre el animal, en un trasteo largo. Estocada desprendida y el público saca los pañuelos inmediatamente. Se le concede una oreja con fuerte petición de la segunda.

Sale el segundo de la tarde y corresponde a Roca Rey, no prestándose mayormente al lucimiento con el percal, salvo en una verónica y un remate soltando la punta del capote. Breve puyazo de Yaco y se va el peruano a los medios para quitar por chicuelinas y tafalleras, rematadas con una preciosa media y luego una brionesa. Buen tercio de banderillas de Viruta y Ronald Sánchez que deben desmonterarse. Pases por alto en el inicio de faena a un animal que parece tener una embestida incierta. Sin embargo, con absoluta maestría lo mete Roca Rey en la muleta y logra tandas de muletazos de gran rotundidad, destacando el mérito de los naturales, pues el toro se metía por dentro. Faenón del torero incaico, en el que el epílogo se traduce en ceñidísimas bernadinas ante la aclamación del público, que lo quiere ver triunfar. Pinchazo arriba y estocada hasta la gamuza, doblando de inmediato el burel, concediéndosele una merecidísima oreja.

Capotazos de probatura de Castella flexionando una rodilla, tratando de fijar al sosito castaño de Cuvillo. El diestro de Beziers advierte que el toro necesita tiempo y con paciencia va probando ya de muleta la embestida del animal por ambos pitones. Hay mucha técnica en la labor del torero galo, ante un astado cuya embestida es incierta e incluso pega un feo derrote que alcanza el mentón del matador. Decide abreviar y toma el acero. Espadazo certero en buen sitio de efecto rápido, siendo silenciada la labor de Castella.

Es completamente huidizo el cuarto, que corresponde a Roca Rey y luego busca la querencia de las tablas. Va a buscarlo el torero peruano para simplemente lidiarlo con el percal, ya que el Cuvillo sigue sin querer dar pelea. Buen puyazo de David de la Barra y el matador pide el cambio de tercio. Ayudados por alto sin moverse en el inicio de faena en las inmediaciones de los tendidos de sol. Cuando parecía que no iba a haber faena, logra Roca Rey enseñarle el camino y, aguantando los arreones del toro, logra instrumentar tandas vibrantes, sobre todo de derechazos. Se va rajando el toro y, a pesar de ello, pega un arrimón Roca Rey, instrumentando circulares invertidos y pases de pecho, para luego tirar la muleta y la espada de ayuda en un desplante lleno de raza. Ha expuesto una enormidad entre los pitones del animal el torero incaico y pide la espada de matar. Tres cuartos de estoque en buen sitio para pasaportar al ejemplar español y hay gritos de «torero, torero…» Corta las dos orejas.

El quinto es un precioso castaño y al que torea bien a la verónica Castella, rematando con una media. Tras la suerte de varas, prueba en dos capotazos el diestro de Beziers a su toro y pide el cambio. Brinda al público Castella y se atornilla a los medios para citar al burel y pegar cambiados por la espalda y derechazos hasta cansarse, rematando con una fina trincherilla. Lo ha entendido perfectamente el francés y lo cita de largo para torearlo por derechazos que son rematados con pases dr pecho de pitón a rabo. Está inmenso Castella y ahora torea al natural gustándose y con gran ligazón. Molinete de rodillas y más derechazos aunque parece que al toro se le va acabando el gas. Se arrima ahora Castella y e instrumenta circulares, convencionales e invertidos ante la inmensa emoción del público. Intenta matar recibiendo y luego coloca una estocada entera que hace doblar al astado. Corta una oreja.

Se va Roca Rey a la puerta de chiqueros a recibir al último de la feria a porta gayola. No hay mayor lucimiento de capa porque el animal de Nuñez del Cuvillo se revuelve muy pronto. Luego de ser picado, se manifiesta el toro como muy probón con los subalternos y Roca Rey instruye a su cuadrilla pegar la menor cantidad de capotazos posible. No tiene calidad el animal de Cuvillo y, tras algunos pases por alto apoyado en la tablas, se lo lleva a los medios para lograr tandas de derechazos derrochando raza y temperamento y desafiando la difícil condición del animal. Se entona una marinera en lugar de pasodoble y de ahí en más lo somete, haciendo lo que le viene en gana, en un arrimón en el que cada muletazo lleva más exposición que el otro. Estocada entera en muy buen sitio y se le concede una oreja.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Acho, Lima (Perú). Domingo, 1 de noviembre de 2026. Última corrida de la Feria del Señor de los Milagros. Corrida de toros. No hay billetes.

Seis toros de Núñez del Cuvillo.

Sebastián Castella: oreja con petición de la segunda, silencio y oreja.

Roca Rey: oreja, dos orejas y oreja.

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